En toda primera sesión, una de las preguntas que hago es: ¿cuál es tu creencia acerca de que exista algo superior, creador de todo lo que existe más allá de esta realidad?

Las respuestas varían entre: Dios, universo, energía, o "algo". Muchos entienden que la pregunta es de índole religiosa pero no, no me refiero a la religión que profesan. Pregunto sobre qué o quién creen que decide todo lo que pasa.

Y el "no entiendo qué me estás preguntando" aparece muchas veces, así que reformulo con un ejemplo:

Cuando algo te duele, ¿a quién o a qué responsabilizás?
Cuando la vida te sacude, ¿pensás que hay sentido… o que es puro azar?

Hay personas que creen que todo es castigo.
Otras que todo es azar.
Otras que todo depende exclusivamente de ellas.
Cada una sufre de una manera distinta.

Silencio. A veces un poco de desorientación. Nadie imagina que a los pocos minutos de comenzar nuestra sesión iríamos a semejante profundidad.

¿Por qué querría yo saber esto? Porque es fundamental. Fundamental saber de dónde creés que vienen las cosas, qué provoca lo que sucede. Porque según cuál sea la respuesta que sostengas —y cuán puesta en la piel la tengas— será cómo transitás los momentos difíciles. Esos en los que la incertidumbre, el miedo y el dolor te atraviesan o te sacan de juego de una piña.

En esos momentos buscamos de dónde agarrarnos —sí, agarrar de garra—: en el cielo, en otros, en cosas o hacia adentro.

No hay una forma correcta. Pero sí hay una diferencia enorme entre buscar desde el piloto automático o desde una elección consciente.

¿Cuántas de tus creencias las elegiste realmente?
¿Cuántas heredaste?
¿Cuántas sostenés por miedo a que la vida no tenga sentido?
Y más aún, ¿lo que creés te sostiene… o te aplasta?

Si nunca te hiciste estas preguntas, hacelas hoy. No para responder rápido. Sino para descubrir desde dónde estás viviendo.

Porque hay implicancias. Me refiero a la forma en que experimentás tu vida, que sucede una vez, que no tiene vuelta atrás y que es ahora.

Te parás sobre lo que creés. Eso marca tu norte, tus elecciones y condiciona la forma en que encarás cada momento, especialmente los difíciles.

Y no se trata de tener las respuestas correctas. Solo de elegirlas con honestidad.