Hay situaciones que se repiten.
Decisiones que no terminás de tomar.
Algo que te preocupa, te enoja, te duele o simplemente no sabés cómo abordar.
A veces hace falta una linterna para iluminar algunos rincones que no alcanzamos a ver bien.
Traé tus rincones. Los miramos juntos.
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No trabajamos solamente sobre lo que te pasa.
Trabajamos también sobre el significado desde el que estás viviendo lo que te pasa.
No vivimos solamente lo que ocurre.
Vivimos también lo que creemos que eso significa.
Y desde ese significado sentimos, reaccionamos, decidimos y nos relacionamos.
Muchas veces sin siquiera saber que está operando.
A este enfoque lo llamo diseño de significado: hacer visible el significado desde el que estamos construyendo nuestra experiencia para poder observarlo, cuestionarlo y recuperar capacidad de elección.
Trabajamos sobre una situación concreta de tu vida y sobre la manera en que la estás viviendo.
Observamos lo que creés, la historia que te contás, lo que das por sentado y quizás nunca cuestionaste.
Reconocemos patrones en tu manera de pensar, reaccionar o vincularte.
Separamos:
Lo que ocurrió de Lo que interpretaste
Lo que sabés de Lo que suponés
Lo que es verdadero de Lo que quizás llevás mucho tiempo dando por cierto
Cuando es necesario, ampliamos la mirada hacia tu historia y tu contexto familiar.
También trabajamos con el cuerpo: aprendemos a reconocer lo que ocurre en él y a recuperar una conexión que muchas veces queda tapada por todo lo que pensamos.
Y no nos quedamos solamente en descubrir qué está pasando. Trabajamos también sobre los cómo: recursos concretos para llevar lo que viste a tu vida cotidiana.
No nos quedamos solamente en los QUÉ.
Trabajamos también sobre los CÓMO.
Podés venir con un tema puntual o con algo que todavía no sabés muy bien cómo nombrar.
Agendar una sesión →No hace falta que tengas todo claro para empezar.
Traé lo que te pasa. Lo miramos juntos.